El sesgo cultural que nos separa, el dolor que nos une. Una Babel de sensaciones.
Vayamos por zonas:
Japón: perfecto y muy creíble. Con un final que invita a alzar el vuelo. Maravilloso.
Marruecos: una tormenta de arena en carne viva. Durísimo y conmovedor, pese a algún leve chirrido ocasional.
México (y frontera): curiosamente, lo más flojo. La excesiva acumulación de tópicos (no niego que sean ciertos) desmiente la apariencia de verdad. Iñárritu convence más como nipón o magrebí que como mexicano. Ver para creer.
El guión, eficaz, con alguna tendencia al efectismo que se le perdona sin esfuerzo. La dirección, digna de un maestro (nos zarandea como y cuando quiere). Una estructura compleja y cristalina, un ritmo milagroso. El sonido, más que notable, no así la música. La fotografía, espléndida, siempre al servicio de la atmósfera creada. Y qué derroche de momentos imborrables.
Los actores: Rinko Kikuchi, por encima del resto. Adriana Barraza, espléndida. Los niños marroquíes, dignísimos; también los dos rubitos made in USA. Hasta Brad Pitt consigue emocionar. Por cierto, sorprende ver lo mal que está Gael García; ¿no se le habrá quedado chico el papel de secundario a su nuevo estatus de estrellita?
En fin, ¿cuánto pesan ciento cuarenta y dos minutos de buen cine? No lo sé, pero seguro que bastante más de veintiún gramos. Y, sin embargo, la película es liviana, aérea y emotiva. Igual que un buen abrazo al borde del abismo.
spoiler:
Las perlas:
- El homenaje al cine: desde el columpio de Renoir hasta la proa de Titanic.
- Las miradas cruzadas del guía marroquí y Richard (Brad Pitt) en el momento de rechazar el dinero.
- El abrazo desnudo. Todo estaba bien dispuesto para conducirnos al cliché -la chica se desviste, se ofrece al policía, éste la rechaza suavemente y… ¡hop!, en vez de arrojarse por la ventana en un suicidio previsible, nos regala una estampa inolvidable, padre e hija.
- Los pequeños personajes admirables, bondadosos: el guía, el detective, que surgen por doquier para salvarnos.
- La sordomudez y su sonido.
- La última llamada, desde una doble perspectiva.
- La trama del rifle.
- El padre marroquí gritando el nombre de su hijo.
- Las familias pudientes (Japón, EE.UU.) obtienen, al menos, el don de la esperanza. Los desheredados (Marruecos, México) desaparecen para siempre por el pozo negro de sus vidas.
Los chicharros:
- El personaje de GG Bernal.
- El efectismo de frontera y su desierto.
- El turista mezquino y temeroso.
- El arranque chulesco de Richard contra el viajero mentecato (¡cuidado, gordo, que en realidad yo soy Brad Pitt, eh!).
- Los dieciséis años de apacible ilegalidad echados por la borda (¡una mala tarde la tiene cualquiera!).
- La pareja de cotorras pertinaces que se sentaron detrás de mí en el cine y organizaron un coloquio simultáneo a la película, con llamadas de teléfono incluidas. Menos mal que mi amicísimo Macarrones, haciendo gala de una proverbial serenidad, supo atemperarme. Gracias, pata.