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Vehículo para el lucimiento de Huffman
No es buena señal que en una película destaque algún aspecto concreto sobre el conjunto. Todos y cada uno de los ingredientes de una película tienen que estar en perfecta conjunción, para que la suma de todos ellos, haga mejorar el resultado final. Malo es cuando una película se convierte en vehículo de lucimiento para cualquier elemento particular, en este caso, para una intérprete.
"Transamerica" será recordada por la espectacular transformación de Felicity Huffman: transformación física, gestual, vocal... tan espectacular que la gente con la que fui a ver la película creía que ella era realmente un hombre.
Pero aparte de eso, "Transamerica" es la típica road movie con toques “indies”. Dos personajes un tanto perdidos, desorientados o faltos de cariño; que se ven obligados a compartir varios días en la carretera, con el consiguiente proceso de conocimiento mutuo (de la desconfianza al amor), salpicado por variopintos personajes secundarios que van punteando y amenizando el viaje (y que dan el necesario toque humorístico). Todo ello bien mezclado con temas muy del gusto de los “indies” (incesto, prostitución, abusos, homosexualidad...).
El resultado no molesta, ni mucho menos. La película se deja ver sin mayor problema, pero tampoco va más allá de nada que no hayamos visto antes. Y entonces volvemos a plantearnos si no es todo esto es un simple vehículo para que una determinada actriz gane el Oscar. Quizás sea una exageración, pero casi lo han conseguido (el fantástico actor William H. Macy es productor ejecutivo, a la vez que marido de la susodicha).
Aunque por mucha transformación, y mucho trabajo que haya detrás del personaje, y reconociendo el mérito de Huffman; no me parece la interpretación del año. Precisamente, por un exceso de afectación en determinados momentos, que restan algo de naturalidad a su personaje.
kikujiro 
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