Trazar una película así no se le ocurre a cualquiera. Este ser debe ser un genio, dije la primera vez que la vi. Luego me la he comprado dos veces en DVD. ¿Por qué? Simplemente porque la historia, la música y el cine se dan la mano aquí con una sonrisa y un guiño a la vez. Desde el más que estupendo guión, pasando por la banda sonora, el humor, el pulso, la narrativa, los saltos en el tiempo, las piruetas artísticas al fin, todo en 24 hour party people huele a cine grande, inamovible, perfecto.
La comprensión de una sociedad, así como la música entra a cuchillo en el desarrollo de esta sociedad que es una ciudad y que al fin es un país y es un continente destinado al progreso por la vía rápida con sus pros (genio y talento) y sus contras (drogas y locura). La vida misma.
spoiler:
Hay miles de momentos históricos en esta peli. Sólo uno: cuando Martin Hannet está grabando con micrófono en ristre, en medio de un campo baldío, el silencio. Hasta que llega Tony Wilson: ¿Qué coño haces? Martin: Estaba grabando el silencio. Ahora grabo al puto Tony Wilson.