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Purificación
“Antes de la batalla lavó el carro en el estanque de Samaria; lavó también sus armas; y la Reina lavó su cicatriz. Y el Rey de Israel entró en la batalla.
Y un hombre disparando su arco a la ventura, hirió al rey de Israel por entre las junturas de la armadura; por lo que dijo él a su carretero: Toma la vuelta, y sácame del campo, que estoy herido.
Mas la batalla había arreciado aquel día, y el Rey estuvo en su carro delante de los Siros, y a la tarde murió: y la sangre de la herida corría por el seno del carro.
Y murió pues el Rey, y fue traído a Samaria; y sepultaron al Rey en Samaria. Y la sangre siguió corriendo por el seno del carro y no se lavó y los perros lamieron la sangre, pues así estaba escrito.”
(Reyes, 23, 34-38)
Nanimo 
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