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Precioso cuento. Aprovecho para reflexionar.
Precioso cuento fantástico lleno de imaginación. Notables efectos especiales. Dirección eficiente. Gran ambientación. Algunas buenas actuaciones y otras que rechinan un poco (el acento asturiano de la Verdú es forzado o inexistente según la escena). Aprovecho para hacer una pequeña reflexión sobre el cine y los temas políticamente escabrosos.
-En esta película el militar que aparece es, entre otras cosas, un fascista y un sociópata. El problema viene de la creación de arquetipos. Aún hoy en día, siglo XXI, el espectador español medio puede ver como malos malosos sin humanidad a nazis, comunistas rusos o vietnamitas y fanáticos religiosos musulmanes. Pero a fascistas españoles no. Cuando nos toca tan de cerca, el maniqueismo molesta más.
-El maniqueísmo es a veces necesario en películas de entretenimiento. Con esta película, del Toro no quiere decir que todos los que apoyasen al bando de Franco eran unos fascistas sociópatas. Simplemente quiere poner a un malo en la película, y escoge un arquetipo. Ver esto de otro modo es un error. Y en todo caso, objetividad no significa equidistancia, amigos.
-Así, por ejemplo, en "Uno, dos, tres" vemos a un personaje que es el arquetipo de comunista fanático con el cerebro lavado que solo sabe soltar consignas una detrás de otra. Personalmente, yo soy de izquierdas y me partí el ojete de la risa viendo esa película. Hay que ser un poco cerrado de mente para ofenderse porque, en una película de entretenimiento, se tire de arquetipos de esa índole.
-En otras, en cambio, los arquetipos van unidos sin remedio a una propaganda intencionada y clara. Tenemos el caso de "El acorazado Potenkim" o, rebajando bastante la calidad cinematográfica, "Rocky IV". El problema está, pues, en no meterse en aguas pantanosas y diferenciar lo que es un arquetipo útil a la historia de una manipulación directa del espectador. Y a veces es difícil porque algunos espectadores no distinguen ambas cosas.
-Por último, tenemos las películas históricas o pretendidamente realistas. En ellas, creo yo, existen dos caminos legítimos: arquetipos disimulados pero veraces, o personajes complejos, humanos y realistas. El segundo camino es el ideal. El primero uno de los más usados ("La lengua de las mariposas"). Esto se debe a que la mayoría de los espectadores, cuando van al cine, no quieren pensar ni reflexionar. Quieren ver mostradas sus ideas para aplaudirlas o las opuestas para atacarlas. Así que los cineastas les dan lo que quieren, por eso los malos de las películas son aquellos a quienes la mayoría de occidentales (o un público más reducido pero escogido como objetivo) tenemos por enemigos de nuestros valores y forma de vida.
-Incluso en un tercer caso, el autor escoge mostrar en una obra de pretendido realismo a malos de película sin atisbo de humanidad, bondad o empatía. Es el caso de obras que caen bestialmente en el maniqueísmo como "El viento que agita la cebada".
(sigo en spoiler, no destripo)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: -Es por esto que gustan películas como "La lista de Schindler" o "Salvar al soldado Ryan". Porque no nos agitan la conciencia ni nos hacen pensar. Los nazis son malos. Punto. Y es por esto que al espectador medio le confunden y frustran películas como "Syriana", "Che: el argentino" o "El hundimiento". Porque hay zonas grises.
-Todo esto, claro está, viene condicionado por una de las corrientes de, ¿pensamiento?, más estúpidas y extendidas, que consiste en tomar el todo por la parte de forma sesgada. Es decir, como Hitler era malo, la derecha es mala. O como Stalin un cabrón, la izquierda caca. O como los dos eran unos soberanos hijos de la gran chingada, todo es lo mismo y no merece la pena tener una ideología o mejor ser liberal o "centrista". Esto, obviamente, es una soberana imbecilidad. Se han cometido salvajadas en nombre de todas las ideologías y religiones (si, el liberalismo también, no os hagáis los despistados). Se ha matado por el comunismo y el fascismo, por el liberalismo y por la socialdemocracia, por dinero y por Dios, por la independencia y por la unidad del estado, por la tiranía y por la libertad, por la dictadura y por la democracia. También se mata por amor. Y el amor es bueno, ¿verdad? Pero claro, plantearse unas ideas y una forma de ver el mundo es difícil, así que mejor cojo la que me dan mascadita y la defiendo con consignas y sin autocrítica, o bien digo que todo es una mierda y que soy liberal, centrista, apolítico o nihilista. Cosas que, además de ser también ideologías (o falta de) que han provocado muerte y destrucción, suelen ser mentira. Y gorda.
-En resumen. Los arquetipos, para las fábulas ("La naranja mecánica"), los cuentos ("El laberinto del Fauno"), o el mero entretenimiento sin más pretensiones ("Uno, dos, tres"). En el cine que aspira a ser realista, sobran. Pero cuidado, herir sensibilidades es fácil. Que no ideas, la gente inteligente y abierta no se va a ofender por el maniqueísmo de una peli de entretenimiento. Como mucho se va a molestar, que no es lo mismo.
Entrañable 
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