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Ciencia ficción. Intriga
En un futuro no muy lejano, un astronauta (Sam Rockwell) vive aislado durante tres años en una excavación minera de la Luna. Cuando su contrato está a punto de expirar, descubre un terrible secreto que le concierne. (FILMAFFINITY)
8 de diciembre de 2010
8 de diciembre de 2010
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me pregunto si Jones habrá leído a Ray Bradbury, porque su obra se asemeja bastante a la del escritor, principalmente a algunos cuentos de Crónicas Marcianas. Pero vamos a Moon, que por sí sola se destaca.
Sam Bell, importa poco si es un clon, el verdadero Sam Bell, o si cae en las trampas de la soledad transformada en locura posterior. Hablamos de un clon que se descubre clon, fuera de su tiempo y, por ende, fuera de los seres queridos que lo rodeaban. Su descubrimiento es doblemente trágico: estar solo no es mera tristeza, en este caso toma la naturaleza de una verdadera angustia metafísica.
Qué solos que estamos, que vivimos. El mundo seguirá girando, prescindiendo de nosotros, es la primera oscura verdad: nuestra limitación como hombres. No obstante, si Sam Bell va muriendo minuto a minuto es sencillamente porque ha tomado conciencia de sí mismo, es el peor de los secretos, esos que el hombre a veces niega por miedo a no poder tolerar lo que sigue a continuación, como vivir desde esa sensación de títeres reanimados en un mundo de pronto tan distante, si es que alguna vez estuvo cerca.
Sam Bell, importa poco si es un clon, el verdadero Sam Bell, o si cae en las trampas de la soledad transformada en locura posterior. Hablamos de un clon que se descubre clon, fuera de su tiempo y, por ende, fuera de los seres queridos que lo rodeaban. Su descubrimiento es doblemente trágico: estar solo no es mera tristeza, en este caso toma la naturaleza de una verdadera angustia metafísica.
Qué solos que estamos, que vivimos. El mundo seguirá girando, prescindiendo de nosotros, es la primera oscura verdad: nuestra limitación como hombres. No obstante, si Sam Bell va muriendo minuto a minuto es sencillamente porque ha tomado conciencia de sí mismo, es el peor de los secretos, esos que el hombre a veces niega por miedo a no poder tolerar lo que sigue a continuación, como vivir desde esa sensación de títeres reanimados en un mundo de pronto tan distante, si es que alguna vez estuvo cerca.

Sam Rockwell
Lejos de la mirada convencional de observar el sufrimiento del personaje, la puesta en escena, la música y el mismo actor nos permite empatizar con él, ser él por momentos. Si la peli no es lo suficientemente universal es porque enmarca una verdad total dentro de una trama, dentro de todo, bastante particular. El nudo de la cuestión se llega a ver, incluso a sentir, pero me da la sensación de que hasta podía haberse agudizado la intensidad con la que vivíamos a Sam, y como él vivía cual huérfano desamparado ese mundo abandónico bajo sus pies.
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