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Incursión correcta
Con la magnífica fotografía a que nos tiene acostumbrados, Annaud presenta este film como algo un pelín distinto desde lo que había hecho hasta ese momento y, dejando de lado el rigor cinematográfico tan presente en sus películas, que en ésta es relegado a un segundo plano. Aun y así, consigue buenos resultados con una historia que, aunque resulte un pelín desaprovechada, deja entrever algo de calidad, logrando algunas secuencias sobrecogedoras y en parte, angustiosas, y analizando las inquietudes y obsesiones de un personaje que le viene a Brad Pitt como anillo al dedo, aunque en los momentos más dramáticos su actuación no esté del todo acertada. Así pues, con esta propuesta que se puede hacer algo lenta en ocasiones y que flaquea en algunos puntos, el director hace la que hasta ahora es su primera y única incursión en el cine norteamericano de modo acertado, aprovechando una gran banda sonora compuesta por John Williams y los excelentes diálogos que en ella se encuentran, a modo de narración.
Grandine 
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