Hablar de la película "Trainspotting" significaría hablar de una de las más significativas, adictivas y originales aportaciones cinematográficas de los últimos años; ya que si bien han existido cintas (por no mencionar sus fuentes litererarias) de similar temática, ninguna de ellas había sido tan inteligentemente ambigua con sus controversiales temas: el consumo de drogas y el movimiento anarquista.
En el pasado, películas como "Naranja Mecánica" y "Drugstore Cowboy" mostraban a la decadencia juvenil por diferentes motivaciones; la violencia en el primero y la drogadicción en el segundo. Para bien o para mal "Trainspotting" combina inteligentemente las dos viñetas anteriormente escritas, como un extraordinario e incómodo drama psicológico y obra de indiscutible culto, en una trama completamente sencilla.
La película prácticamente sigue las peripecias típicas de un grupo de drogadictos en el corazón de escocia. Mark Renton (Ewan McGregor), si bien no es el líder de esta patética agrupación, es quien más conciencia adquiere sobre su entorno, misma que le servirá a decidir entre seguir con su estado actual de vida o rehabilitarse y convertirse en un miembro funcional de la sociedad.
Entre su bizarro grupo de "amigos" se encuentran Begbie (Robert Carlyle), que si bien no consume droga alguna, es por el contrario un psicópata obsesivo de la violencia; Spud (Ewen Bremner), es un patético sujeto mentalmente inhabilitado; "Sick boy" (Robert Carlyle), es un proxeneta de la peor clase posible; y Tommy, es su más decente compañero, atlético y sin ningún vicio aparente. En el desarrollo Mark aprenderá cosas nuevas tanto de sí mismo así como de sus semejantes.
El director Danny Boyle, conjuntamente trabajando con su entonces imprescindible guionista, John Hodge (nominado al Oscar como mejor guionista en el año de 1996, precisamente por su desempeño en "Trainspotting"), ha logrado crear una de las mejores adaptaciones literarias en el mundo cinematográfico, respaldada con ideas interesantes e icónicos personajes.
Este último merito es sin duda responsabilidad de los actores. Ewan McGregor es prácticamente perfecto en su gestión principal, siendo nada menos que el intervalo (como el omnipresente narrador) entre el espectador, y uno de los caracteres más iconoclastas de la historia. Y claro, ¿cómo olvidar a los otros demensiales personajes que hacer posible la esencia de la película?
Personalmente me he tomado la libertad de leer el libro homónimo en el que se basa la cinta, escrita por el entonces escritor de cabecera "underground" (¡?) mas importante desde Robert Crumb, Irving Welsh (mismo que hace un pequeño cameo para la película), y me doy cuenta de que el guión que escribió el habilidoso John Hodge es de lo más oportuno, siempre tratando de respetar la intención de su original autor, sin olvidar su tan relevante comentario social.
spoiler:
La música, sobra decir, es totalmente sobresaliente. Grupos como Primal Scream, Iggy Pop, Underworld, entre muchos otros, prestan sus frenéticas voces para las más violentas y bizarras escenas de la película. Tengo entendido que el director quería incluir muchos más temas musicales a la película, es por eso que encargó a los mejores D.J.'s europeos a hacer varias recopilaciones para el volumen número dos del soundtrack comercial.
Pero la música no sólo representa un melodioso deleite para el espectador, sino que por encima de todo, sirve para reforzar los múltiples mensajes centrales de la cinta: el constante miedo a madurar y comenzar una vida adulta, la supuesta "amistad" como frecuente disfraz para la dependencia, y demás lecciones "moralistas", retratadas de manera casi subjetiva, apoyada, como bien lo mencioné, con sus hipnóticas y detallada técnicas visuales, las cuales, hasta el día de hoy, han creado escuela alrededor de diversas fuentes de entretenimiento, incluidos el cine y la televisión.
Por si se lo preguntan, mi tema favorito es "Born Slippy ", interpretada por el conocido grupo musical Underworld y que además ejecuta la idea más revolucionaria de la película: su emocionante, y auténticamente sorpresivo desenlace.
La acertadísima dirección se asemeja más bien a la utilizada en "Shallow Grave", la ópera prima del director. Es decir, empleando una ambientación turbia y perturbadora, o bien, mostrando escenarios de decadencia y pobreza metal. Los efectos especiales no dejan de ser en todo momento subyugantes gracejadas, que, en cierto modo, también retratan el infierno de la drogadicción con un negrísimo y mordaz humor, así como con sórdidas imágenes de perturbadora violencia.
Bueno, extenderse más con esta escrito sería restarle lucidez a esta brillante película; sólo terminaré diciendo que espero con ansia una supuesta secuela basada en la novela "Porno" de Irving Welsh. Según tengo entendido, Boyle tiene previstas las grabaciones para cuando el elenco de actores envejezca con notoriedad. Espero que durante este "inter", tanto el director como el mismo Ewan McGregor resuelvan sus diferencias (presuntamente ocasionadas por la adaptación cinematográfica de "The Beach", también dirigida por Boyle), ya que me es imposible pensar en una futura secuela si no se encuentra cualquiera de ambos.
Fuera de ello, los más acérrimos aficionados de "Trainspotting" sin duda podrán regocijarse con su más reciente edición en DVD. Sólo espero que no tarde demasiado en estrenarse en mi país, para pronto yo también poder disfrutar nuevamente de esta apasionada e innovadora experiencia fílmica.