"Super size me", pese a lo que pueda parecer a priori, no es un documental anti McDonald's. Morgan Spurlock arremete contra esta cadena de hamburguesas porque representa el mayor porcentaje de venta de comida rápida en el mundo. Hay que reconocer que la apuesta es valiente, impactante y da qué pensar. Algunos opinarán que es una especie de "Jackass" para ver hasta dónde puede resistir el organismo ingiriendo grasas saturadas, o que fue un encargo hecho por los defensores de las dietas sanas. Sin embargo, en "Super size me" encontramos algo más que una crítica feroz contra el nivel de vida de los americanos.
Porque Morgan Spurlock es capaz de demostrar lo que hasta el momento había impedido demandar a McDonald's por parte de sus víctimas: Que existe una gran falta de información, además de que sus productos, consumidos de manera frecuente, suponen un riesgo para la salud de los consumidores. En otras palabras, que el usuario sufre indefensión.
Y es que, pese a que McDonald's sea el centro de atención del documental, Spurlock no se olvida de otras grandes multinacionales que emplean todas sus artimañas para captar, a través de un marketing muy poco ortodoxo, a las futuras generaciones. O lo que es lo mismo, para que los niños sean auténticos sucesores de las graves enfermedades que comienzan a ser diagnosticadas a sus padres por el excesivo sedentarismo y la mala alimentación.
spoiler:
- Le sobra sólo las desagradables imágenes de la operación de estómago.
- La escena que más me dejó perplejo fue aquella en la que a Morgan le ofrecen por primera vez el tamaño Super Size y, a causa de no poder asimilar todo el menú, acaba vomitándolo ¡el segundo día del experimento!