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PELÍCULA EMOTIVA SOBRE REVISIÓN DE VIDA, ENMIENDA Y PETICIÓN DE PERDÓN
Una vez más, Zhang Yimou me emociona, me hace llorar y me demuestra que es un director que sabe tocar con delicadeza y belleza las fibras sensibles de la condición humana.
Como bien dice la crítica de FILMAFFINITY para esta película: "A veces hay que viajar para encontrar el camino a casa". Verdad, a mí me ha pasado. El viaje, incluso el de turismo aunque menos, casi siempre es de búsqueda existencial. Y este es el drama que nos cuenta acá Zhang Yimou, el de un padre distanciado o enemistado con su hijo, con quien no se trata desde hace años, un hijo que no quiere saber de su padre, ni siquiera que se le acerque, entonces el progenitor hará un viaje tratando de buscar algo que sabe que será una llave para poder acercarse a su descendiente y solicitarle perdón por sus errores.
Es una historia en sentido opuesto a la de la parábola de "El hijo pródigo" en el Evangelio de Lucas, donde el que viaja es el hijo y a través del viaje regresará a pedir perdón al padre. Aquí no, aquí quien usa el viaje como búsqueda y luego como medio de llegar al corazón de su hijo, es el padre.
Así pues, película enternecedora, como suelo decir: NO APTA PARA ESPÍRITUS ENGREÍDOS A LOS QUE LES DA VERGÜENZA LA SENSIBILIDAD, EL LLORAR Y OTRAS HUMANIDADES POR EL ESTILO.
Fej Delvahe
Fej Delvahe 
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