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Vista una, vistas todas
Con la revolución del cine llamado digital alguna "major" norteamericana auguró la muerte del cine de animación tal y como lo conocíamos dando a entender que las técnicas tradicionales, las historias y los personajes eran ya un filón agotado en aras de toda esta nueva tecnología que se nos venía encima revestida de pretendida modernidad. Ese filón inagotable que iba a suponer los "Toy's story", los "Shrek" y los "Buscando a Nemo" está llegando hoy en día a unas cotas de copia sobre copia insufribles.
¿Qué ha pasado para que en pocos años se hayan agotado las ideas y cuando te dispones a ver una película de este tipo pareciera que ya la has visto antes? O cambia de nuevo el concepto de hacer cine de animación digital o en pocos años ofrecerá tal aburrimiento que muchos preferirán otros productos, aunque siempre les quedará el amparo del público más joven.
Otra vez una historia de animales, otra vez los mismos planos de carreras frenéticas, otra vez la moraleja simplona y fácil, en este caso sobre la familia, otra vez ¡un exterminador de bichos!, en cuántas películas lo hemos visto ya, otra vez el buenismo impostado, los chistes fáciles, la caricatura de los personajes y, otra vez, el doblaje demencial en español.
A su favor tiene que la película se ve en un suspiro, menos mal, como debe de ser este tipo de cine. Pocas carcajadas, si acaso una sonrisa en los labios de vez en cuando.
Quizás productores y directores piensen que cuando un producto funciona hay que copiar y no innovar, pero se corre el riesgo del hartazgo. Si en otro tiempo películas como "Toy's story" fueron una revolución, el mismo patrón hoy en día ni funciona ni sorprende, porque te sabes paso a paso el formato antes de que la historia de desarrolle.
Al igual que la Disney en sus años dorados se renovaba con cada película de dibujo tradicional que producía, los trazos de los personajes fueron cambiando conforme los años fueron transcurriendo, se pide hoy en día una trasgresión y una valentía parecidas en el cine digital.
Soy amante del cine de animación, por eso lo critico, y hace falta quizás un poquito de más inteligencia a la hora de afrontar los productos y que no tomen por tonto tan reiteradas veces al público, por muy joven que sea.
Cenerento 
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