Es un error decir que esta obra es un drama, porque su género es el esperpento, género inventado por Valle-Inclán. Valle-Inclán encontró en el esperpento la única forma de mostrar lo que el llama "el sentido trágico de la vida española". Consiste este género en deformar sistemáticamente los personajes y las situaciones hasta llegar al ridículo. Nos muestra así una sociedad en que no hay héroes, no hay buenos y malos; los personajes son unos peleles que luchan cada cual por sus intereses, están totalmente vacíos de valores. No puede ser un drama pues porque no te puedes identificar con ningún personaje, no hay ningún personaje auténtico. Esto lo hace Valle para mantener la actitud crítica del lector/espectador en todas las situaciones y en todos los personajes. Por supuesto, sin saber esto, no se puede entender la película, y menos si pretendemos verla con criterios actuales y buscamos buenos y malos, como si fuera una película americana.
spoiler:
La deformación está presente en todos los personajes y situaciones. El tirano, por ejemplo, más que un tirano autoritario es un payaso. Su absolutamente esperpéntica. Frente a la fuerza y grandeza que se le supone a un tirano, muere en el balcón de su casa en una situación totalmente ridícula mientras llama hijo de puta a hombre que le ha traicionado. El general traidor, que sólo apoya la revolución cuando es perseguido por el tirano, el embajador español, un hedonista a quien no le importa ni su país ni el país donde sirve, los intelectuales, que presencian la revuelta sin inmutarse, el indio, que prioriza la revolución al entierro de su hijo, todos son ejemplos de la esperpentización.