|
El odio hecho película
¿Por qué un cuadro expresionista, o uno de Picasso o uno de Pollock son buenos? ¿Por qué la demencia de Van Gogh puede considerarse como arte? Toda esa pintura subjetivista es una obra de arte, pero, ¿qué pasa cuando un reportero da su opinión sobre una noticia? ¿O cuando Michael Moore hace "9/11"? ¿Por qué se dice que eso es una manipulación, una información sesgada y que por ello no debería emitirse o no puede ser considerado como arte?
Un director de cine es como un pintor, o un escritor o un escultor, sólo que manifiesta su arte a través de las imágenes en movimiento. Así, estas imágenes podrán ser tratadas de una manera objetiva o subjetiva, o ambas a la vez, pero no puede juzgarse una película por eso.
De Palma es objetivista en la realización (con los lógicos fallos de dirigir una recreación lo más realista posible), pero muy partidista en el contenido. Y es en este punto en el que falla, y no por lo anteriormente defendido, sino porque es tanto el odio que emana de la situación intervencionista de USA en la injusta guerra de Irak que todos los personajes, diálogos y situaciones (aunque reales) le salen muy estereotipados, creando un maniqueísmo imperante en el que todo es negro o blanco, pero nunca matizado.
frank drebin 
|