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Una película que debería haber sido mucho mejor.
Es difícil encontrarse con cine italiano en los cines. Y las pocas veces que se estrena me encuentro con el mismo problema, salvo contadas excepciones. Y es que independientemente de lo que me cuenten, me parece un cine estéticamente bastante descuidado. Como si la puesta en escena en una película no fuese importante.
En este caso Mi hermano es hijo único (genial el título), habla de una época en la que los conflictos políticos estaban a la orden del día en Italia. Se centra en una familia, principalmente de izquierdas, en la que el hijo pequeño se une al partido fascista, en un acto de rebeldía más que por convicción. Esta situación le enfrenta constantemente con su hermano mayor cuya ideología política es justamente la contraria. Este conflicto es el que centra la acción de la película, y lo hace desde una posición bastante cómoda, que es la del humor. Pese al drama que se oculta, y en ocasiones aflora, en la historia, el tono es el de comedia simpática, sin que esto contribuya a engrandecer la historia. Más bien al contrario, Mi hermano es hijo único parece menos de lo que realmente es, o debiera ser.
Aun así los personajes son entrañables, las situaciones cotidianas están bien resueltas, y por supuesto hay algún momento que eleva el nivel de la historia.
El trabajo de los actores es aceptable, destacando el estupendo protagonista, Elio Germano, y el deslumbrante rostro de la actriz Diane Fleri que interpreta a Francesca.
Desgraciadamente, como he dicho al principio, la estética pobre mas propia de la televisión que del cine es algo habitual en el cine italiano, y este caso es un claro ejemplo de ello.
ernesto 
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