No, no tengo palabras para describir con exactitud la sensación que me ha otorgado esta película.
Si buscáis una crítica objetiva sobre la trama, dejad de leer. Es una crítica sentimental.
Subjetivamente, pues cada persona es un mundo, te hace sentir como lo que realmente eres. Los matones se ríen ante las escenas, los espectadores menean la cabeza y se sienten incómodos y lo que hemos sufrido bullying sentimos una sensación de opresión ante el recuerdo, transformado en visión ajena. Escalofriante. Unamos ahora el placer por los videojuegos, usados de forma...¿cómo decirlo? Detallista. Una apertura al mundo, un medio de comunicación, y un reflejo de, a veces, las conexiones mentales de Ben.
Pensándolo en frío, es extraño que las sonrisas que el film te saca durante casi toda la película vienen por parte de ínfimos adelantos del protagonista, en vez de por sucesos felices y positivos.
spoiler:
Pero llega el momento en que la opresión aumenta y te pasas el final de la peli agarrándote el pecho y pidiendo que no lo haga, que no termine la partida.
Asumido su final, ves de pronto el vídeo de Ben en su propio entierro y sonríes, sonríes, tuvo el final que quería y, además, se vengó y a lo grande. Y cuando se levanta y su sombra cubre el proyector...es indescriptible la sensación de alivio y euforia que te embarga si has conseguido vivir la película.
Comencé a verla con pesimismo y me ha terminado llenando, y eso que no soy de este tipo de filmes.
Sólo una pregunta ronda mi cabeza. Si la chica, tras todo esto, conociera a Ben...¿cómo se portaría él? Como si la conociera en persona desde hace mucho...Me llena de curiosidad la reacción de la muchacha, que ahora que Ben no tiene ordenador ni móvil, no sabe nada de él...