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Gran Bergman
La que, previsiblemente, va a ser la última obra del genial director, es una obra teatral, donde la supremacía de la película la poseen el diálogo y los personajes, retrotayéndonos a la esencia del cine y, como digo, su nexo de unión al teatro.
Saraband es una película de palabras. Y también, de actores. Los 4 protagonistas están soberbios (¡esa Liv Ullmann hablando directamente a la cámara y la naturalidad con la que lo hace! ¡esos ojos que reflejan tanta ira tanto en los de Erland como en los de Börje!)
La maestría de Bergman está nuevamente justificada en este film que trata en apenas cien minutos temas como la soledad, la muerte, la esperanza, la distancia, el odio, el amor, el destino...
Al final, hay algo que pareció no convencerme. No estoy seguro muy bien qué es. Ni siquiera sé si eso está en la película o dentro de mí. Me gustó. Me gustó mucho. Aunque no terminó de enamorarme.
De todos modos, recomiendo ir a verla, porque es una gran película y porque, al fin y al cabo, es la salida triunfal de un personaje que ha sido alguien en la historia del cine. GRACIAS, BERGMAN
Escar 
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