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Arte con carne, sangre y hueso
En esta ocasión el filme nos propone en su argumento a un asesino serial que secuestra, droga y mutila a su víctima, pero siempre con un sentido artístico, ya que considera que sus atrocidades son obras de artes.
Comparada con la primera parte, es un poquito más creíble. Aunque no del todo, pues se nota en varios pasajes que las extremidades de la víctima desmembrada son artificiales y sintéticas.
Claro que tampoco es demasiado realista como para parecer siquiera una snuff movie de verdad. A lo lejos se nota que es una falsa producción hecha para causar sensacionalismo.
Al igual que en la primera parte, la “actriz” que hace de víctima no logra componer un personaje del todo solvente desde lo artístico. Y por allí el tema del descuartizamiento resulta poco lógico en lo que sucede si uno se lo plantea desde un plano biológico.
Lo dicho, es mejor que la primera de las “Guinea Pig” y será mínimamente interesante para aquellos que quieran ver una cinta enfermiza con torturas y litros de sangre al servicio del exhibicionismo perverso. Y ello es así porque al menos está un poco mejor planteada desde lo técnico (teniendo en cuenta de que se trata de una cinta de los ochenta). De esta manera, la película no es tan borrosa y se pueden distinguir bien las situaciones que suceden en comparación con la anterior.
Betomovies 
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