|
Lo absurdo no siempre es malo
Películas de monstruos se han hecho para hartar. Desde el "Tiburón" de Spielberg, pasando por el "Alien" de Ridley Scott, "King Kong", "Parque Jurásico", "Godzilla", hasta el inminente "Monstruoso" de J.J. Abrams. Algunas sólo buscaban el espectáculo, atraer a unas masas a las salas al tiempo que hacían correr despavoridas a otras huyendo de los ataques de la bestia, mientras que otros optaban por combinar comercialidad con calidad, creando personajes que no fuesen meros velocistas en la carrera por sobrevivir.
Entonces llegó "The Host" y rompió esquemas: calificada por unos como una de las peores películas del 2006, y puesta en un altar por otros, la historia parte de la misma premisa que la mayoría de estos filmes. En un conciso prólogo se nos muestra como unas botellas de líquidos contaminados son vertidas por el desague llendo a parar a un río. Años después, se avista una extraña forma colgando de un puente de ese río. Rápidamente, sin hacernos esperar demasiado, se nos presenta a la bestia en todo su esplendor (esquema roto: normalmente al principio sólo se intuye al monstruo, se ven sombras, algunas partes de él...) trotando por la orilla del río. A partir de esto, al "huésped" del virus lo veremos en contadas ocasiones.
Esto se debe a que la historia no es una de terror. Sólo en parte. Estamos a la vez ante un drama, una comedia, ciencia ficción y terror. Inclasificable en cuanto a su género, "The Host" es buena porque es original, porque no tiene miedo al ridículo, porque mantiene una historia coherente a lo largo de sus dos horas de duración, y por qué no decirlo, porque el monstruo da escalofríos.
Al contrario que las típicas americanadas en que los actores sí que parecen idiotas pero porque lo son, la familia protagonista de la historia trata de sobrellevar sus problemas de casa al tiempo que lidia con el secuestro de una de los suyos por el monstruo. Y es en estas situaciones donde el drama se apodera de uno y la comedia le arranca unas risas. Los súbitos cambios entre géneros son imperceptibles, otro punto a favor.
En conclusión, tenemos una cinta que se disfruta en su visionado, con escenas realmente increíbles (el salto de la niña sobre la espalda del monstruo o el final de éste), y que, aunque algo "absurda" a ratos, deja un buen sabor de boca al acabar su proyección.
¡Ah! Y lo absurdo no siempre es malo.
Franky_23 
|