|
Entre ratas anda el juego
Aunque veo en esta película algún punto débil, puedo decir, que sin apreciar totalmente al Scorsese de “Uno de los nuestros” sí que puedo distinguir a uno que se le aproxima bastante.
La construcción de la película, su ritmo, sus personajes, el desarrollo de estos, las situaciones que incrementan la tensión y atrapan como todo buen thriller que se precie de serlo debe conseguir, me parecen intachables.
Incluso, yo, que soporto poco ver en pantalla a DiCaprio no puedo sino decir que éste no es él, me lo han cambiado: ¡actúa de verdad! Y hasta debo reconocer que bastante bien. Sólo lo había podido sobrellevar en “Celebrity” de Woody Allen, y porque hacía de él mismo a la perfección: actor snob con ínfulas de engreído. Ahora, por fin, debo decirlo: señor DiCaprio, discúlpeme si no lo he visto antes, porque por fin empieza usted a demostrarme lo que puede dar verdaderamente de sí… Y que siga en esa línea.
No obstante, para mí brilla en altura ese Jack Nicholson que más que secundario es protagonista. Sus secuencias bien merecerían un Oscar a mejor actor antes que las de DiCaprio o un algo más flojo expresivamente Matt Damon. También fenomenal trabajo de Martin Sheen.
No puedo comparar con la película original en que se basa este remake sencillamente porque no la he visto, y aunque esto de los remake nunca me ha convencido demasiado (mucho menos cuando se hace de una película absolutamente contemporánea a ésta), lo único que puedo juzgar es que lo que he visto es un trabajo bastante bueno de Scorsese.
Hay quien pone pegas al personaje de Vera Farmiga por innecesario, pero lejos de suprimirlo, me parece un interesante nexo de unión y comparación moral y afectiva entre los dos infiltrados. Y además, justamente el leitmotiv de las secuencias donde suena en muy buen acoplamiento con las imágenes uno de los temas musicales mejor escogidos: “Comfortably Numb” de Pink Floyd. En general ese acoplamiento entre música e imágenes durante toda la película, me parece muy bueno en la línea también de “Uno de los nuestros”, igual que la habilidad de mantener la fluidez narrativa con el espectador atrapado en todo momento.
Llegado el momento de las pegas, lo que creo que separa “Infiltrados” de un laureado sobresaliente próximo a candidato a “obra maestra” es el abuso de algunas casualidades en el desenlace de la trama.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Por ejemplo, cuando ya se han usado algunas casualidades previas pero aceptables por su significado en la película, como el hecho de los dos con la misma chica, o los dos al mismo tiempo llegando a la policía, chirría un poco el añadir más casualidades para resolver situaciones argumentales, como el sobre que puede descubrir a Colin Sullivan ¡olvidado sobre su mesa de trabajo!, o el inesperado poli también topo… Y cuya prueba de existencia inexplicablemente no fue acompañada entre lo que Frank Costello dejara a su abogado para que tras su muerte llegase a Billy Costigan.
Sin embargo, lo demás impecable, incluso en la resolución, la carta que queda en manos de la psicóloga propicia la secuencia final que redondea un “el que la hace la paga” con ese plano fenomenal de la barandilla, la rata paseándose y la cúpula que preside los barrios donde comenzó la historia… Entonces esa genial frase escrita a Nicholson sobre que, cuando hay una pistola en la mano, qué separa al policía del delincuente, se nos devuelve a la cara también en ese estupendo final.
Pedro 
|