Tomando claramente como referencia el humor macabro de la magistral "Un hombre lobo americano en Londres" de John Landis esta parodia de las películas de terror zombies (y de otras muchas) supuso toda una sorpresa sobretodo por su humor inteligente y el empleo de unos personajes bastante desarrollados para el género al que pertenece.
El arranque es buenísimo: se nos presentan a los protagonistas y sobretodo al héroe, el desastroso Shaun (Simon Pegg) incapaz de entender a su novia (Kate Ashfield), empeñado en defender a su desagradable y sucio amigo Ed (Nick Frost) mientras a su alrededor surge el apocalipsis zombie sin que se percate de ello (memorable la escena en que Shaun va a comprar al badulaque como si no hubiera sucedido nada).
Tras este notable comienzo, la película tiene algunas bajadas de ritmo, logrado humor irónico, muchos guiños cinematográficos, pinceladas del gore mas sangriento, algo de comedia romántica y sobretodo añade algo de originalidad al muy visto cine de terror con muertos vivientes.
El comediante inglés Simon Pegg está fabuloso en su muy divertida interpretación de este treintañero que se resigna a madurar y que debe hacer frente al fin del mundo para salvar a la chica que ama.
spoiler:
Hay momentos antológicos como el paralelismo entre el caminar de los zombies y las resacas matutinas del protagonista, el grupo antizombies calcado al del protagonista o la imitación de los movimientos de los muertos para evitar ser descubiertos.