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Léolo, perché il sogno è il mondo
Léolo es aquel niño maravilloso que vivió corriendo, que vivió tapando la desagradable realidad de un mundo difícil, un mundo violento e insufrible, con la escritura como su escondrijo. Las palabras en un papel formaron parte de su nueva vida, la que muchos de nosotros quisiéramos conseguir a nuestro gusto y medida para huír de la cruda realidad.
"Léolo" es lo que ya se ha dicho muchas veces, y aquí otra que va: mágica, melódica, poética, desagradable, escatológica, difícil de ver en muchos momentos. Es un violento y duro poema visual que Jean-Claude Lauzon nos dejó como imborrable marca en los corazones de muchos antes de su muerte.
Podemos deducir una evidete característica de "desagradable" en el film con varios elementos, tales como una rata y una pava sucia y pestilente en la bañera; la obsesión fecal de la familia; un niño que se folla todo lo que ve; la simple suciedad visual que apesta desde la pantalla... y un largo etcétera.
Junto a ello vemos una luz acompañada de una melodía italiana que sale del armario; un amor platónico por el que vivir; un tesoro...
Todo esto realizado de un modo sobresaliente, inolvidable...
El aspecto grotesco y escabroso de la obra no es innecesario. Eso a lo que Léolo tiene que enfrentarse en primera persona, y el espectador sólo tiene que contemplarlo un poco desde fuera. El niño quiere tapar la realidad con su imaginación... porque ha nacido de un tomate fecundado por un italiano; porque Bianca le ama... y es que "porque sueño, no lo estoy".
Pero ¿es posible? ¿O quizá sencillamente la vida es una dura realidad sin salida? ¿Es el uso desbordante de la imaginación un hoyo que se cava en la tierra para encontrarse con un montón de cemento que impide seguir?
"Ya no sueño".
ángel límbico 
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