|
Triste tumba con dos cadáveres.
Las tres estrellas que le pongo son, más que nada, en homenaje a Hoffman y De Niro que han visto mejores tiempos en ésto del cine, y que antaño hubiesen enviado a refocilarse por vía anal a quien les propusiera salír en un petardo del calibre que nos ocupa. Mala de narices, representa sin lugar a dudas el ocaso de dos grandes estrellas (Hoffman haciendo ver que tiene idea de capoeira es, cuando poco, vomitivo), que insisten una y otra vez -sobre todo De Niro- en arrastrarse por subproductos patéticos como éste.
La primera tenía su gracia, lo reconozco, pero este engendro es del todo infumable.
Para recomendar a tu ex y a su actual pareja.
Kingo 
|