Añadir a mi grupo de amigos/usuarios favoritos
Puedes añadirle por nombre de usuario o por email (si él/ella ha accedido a ser encontrado por correo)
También puedes añadir usuarios favoritos desde su perfil o desde sus críticas
Nombre de grupo
Crear nuevo grupo
Crear nuevo grupo
Modificar información del grupo
Aviso
Aviso
Aviso
Aviso
El siguiente(s) usuario(s):
Group actions
- Recomendaciones
- Estadísticas
- Sus votaciones a categorías
- Críticas favoritas elegidas por Grandine
- Contacto
- Sus redes sociales
-
Compartir su perfil
Voto de Grandine:
6
Voto de Grandine:
6
6,2
3.583
Comedia
Bob Wiley, un neurótico lleno de manías y fobias, visita la consulta del psiquiatra Leo Marvin. Harto de sus problemas, el médico se marcha de vacaciones con su familia a su chalet de verano a orillas de un lago. De manera inesperada, Bob se presenta allí y la situación llega a ser tan desesperante que Leo, completamente desquiciado, trama un plan para deshacerse de él. (FILMAFFINITY)
9 de junio de 2007
9 de junio de 2007
18 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
Otra pa' la saca. De esas que tanto hacían en los 90, con su gracia, su caspa y su cutrez. Y de esas que ya hemos visto mil veces sin cansarnos.
Aquí, uno es psiquiatra, el otro es paciente. Y la situación se invierte.
¿A nadie le suena?
Pues todavía hay más: Resulta que el paciente tiene psicodependencia. Vamos, que necesita a su psiquiatra más que un crío a una madre en periodo pre-natal. Y el otro, coge y se larga de vacaciones, dejando al pobre paciente a la suerte del mundo. Este, que no es nada insistente, decide buscar el lugar de veraneo de su doctor y plantarse allí, ¡como si nada! ¿cosa rara, no?
Pero esperen, que todavía hay más, puesto que cuando él se presenta allí, la mujer e hijos del psiquiatra le cogen cariño y afecto, y lo ven como el cónyuge/padre que nunca tuvieron (en el sentido de la palabra de uno distinto), suscitando esto el odio del psiquiatra hacía su pobre y desvalido paciente, ¿no se lo esperaban eh? ¡menudo giro!
Así que, finalmente, todo termina como empezó pero al revés: El paciente es uno más en la familia, ¡y los divierte, y se lo pasa chupi!, mientras el padre de familia queda arrinconado a un ladito, como quien no quiere la cosa, esperando, viéndolas venir y observando como un tipo le quita el puesto como si nada.
A partir de ahí, la cosa ya cambia, y aunque tiene unos cuantos gags risueños (dícese del gag que ni siquiera logra una carcajada, pero si una sonrisa en la boca) pues no es gran cosa... eso sí, por lo menos el Avnet cumple con su trabajo (menos mal) y logra un par de guiños interesantes a la par que socarrones.
Pero bueno, a lo que ibamos, y que nunca me cansaré de repetir: Bill Murray era, es y será un genio. Siempre. Y aquí gesticula, hace muecas y suelta coletillas míticas. Porque claro, imagínense a ustedes en el puesto de Murray a... no sé, al Sandler, por ejemplo, ¡menudo desastre!
Luego anda por ahí Dreyfuss, que se sale un poquitín, pero no mucho eh... porque Murray lo solapa, y ya se sabe: Cuando un genio está en pantalla, mejor hacerse a un lado y abrirle paso. He dicho.
Aquí, uno es psiquiatra, el otro es paciente. Y la situación se invierte.
¿A nadie le suena?
Pues todavía hay más: Resulta que el paciente tiene psicodependencia. Vamos, que necesita a su psiquiatra más que un crío a una madre en periodo pre-natal. Y el otro, coge y se larga de vacaciones, dejando al pobre paciente a la suerte del mundo. Este, que no es nada insistente, decide buscar el lugar de veraneo de su doctor y plantarse allí, ¡como si nada! ¿cosa rara, no?
Pero esperen, que todavía hay más, puesto que cuando él se presenta allí, la mujer e hijos del psiquiatra le cogen cariño y afecto, y lo ven como el cónyuge/padre que nunca tuvieron (en el sentido de la palabra de uno distinto), suscitando esto el odio del psiquiatra hacía su pobre y desvalido paciente, ¿no se lo esperaban eh? ¡menudo giro!
Así que, finalmente, todo termina como empezó pero al revés: El paciente es uno más en la familia, ¡y los divierte, y se lo pasa chupi!, mientras el padre de familia queda arrinconado a un ladito, como quien no quiere la cosa, esperando, viéndolas venir y observando como un tipo le quita el puesto como si nada.
A partir de ahí, la cosa ya cambia, y aunque tiene unos cuantos gags risueños (dícese del gag que ni siquiera logra una carcajada, pero si una sonrisa en la boca) pues no es gran cosa... eso sí, por lo menos el Avnet cumple con su trabajo (menos mal) y logra un par de guiños interesantes a la par que socarrones.
Pero bueno, a lo que ibamos, y que nunca me cansaré de repetir: Bill Murray era, es y será un genio. Siempre. Y aquí gesticula, hace muecas y suelta coletillas míticas. Porque claro, imagínense a ustedes en el puesto de Murray a... no sé, al Sandler, por ejemplo, ¡menudo desastre!
Luego anda por ahí Dreyfuss, que se sale un poquitín, pero no mucho eh... porque Murray lo solapa, y ya se sabe: Cuando un genio está en pantalla, mejor hacerse a un lado y abrirle paso. He dicho.
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana