Una película sobrecogedora, como pocas. Mejor para jóvenes si quiere uno identificarse desde el presente; excepcional para adultos si es para echar una mirada al pasado, pensada por quien ya ha sido las dos cosas. Los jóvenes, y hablo como tal, la experimentamos; nos engaña, nos invita a otra cosa, a una utopía de juego, sexo y amor despreocupado.
spoiler:
Al final, vemos sin embargo, que la juventud es un sueño. La utopía, tan irreal como Theo e Isabelle que corren enfrentándose a la madurez, es un engaño; un desengaño. El mismo que siente Mathew, él se vuelve por donde ha venido, decide hacerse mayor. Todo es un juego, ¿Quién de los tres lo gana?