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Una pareja de ladrones cortados bajo el mismo molde
En realidad debo afirmar que respeto la fecha que data la película, las idas y vueltas de esa pareja de ladrones de guantes blancos, algunos diálogos punzantes y cierta química en el trío interpretado por Marshall-Hopkins-Francis.
Pero también debo admitir que no es una cinta que te deje mucho desde lo discursivo, ni desde la complejidad en la elaboración de su entramado narrativo y mucho menos desde el humor. Creo que olvidaré el filme rápidamente porque carece de emotividad, los personajes son carismáticos pero no contagian mucho entusiasmo como para compenetrarse de lleno en la propuesta.
Eso sí, las actuaciones son destacables, de las cuales me quedo con Herbert Marshall, como el sinvergüenza que se las sabe todas para desfalcar y timar, además hay un interesante acompañamiento en Miriam Hopkins y Kay Francis, pero ya un escalón más abajo en despliegue histriónico y en dominio de escena.
La historia aunque intente centrarse en las peripecias de dos manilargos que buscan una fortuna y que se las ingenian para salirse con las suyas, se posiciona más en destacar un romance con contrariedades, aunque es evidente que queda a las claras que ambos protagonistas son el uno para el otro aunque hayan discutido en gran parte del filme (y qué mejor que la escena final para refrendar ello). En ese intento de perspicaz batalla de sexos se basa la propuesta principal. Aunque como dije al principio, no hay mucho “enganche” emocional como para sentirse atraído por las circunstancias del relato y el filme por momentos me ha dejado desaborido de excites.
Sin temor a sonrojarme digo que me ha aburrido y que no la considero como una obra memorable, sino como un pasatiempo coral ciclotímico e irregular.
Betomovies 
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