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Chaplin en su mejor versión.
Es la mejor película para mí y la que más me ha influido. Chaplin se atrevió a ironizar con un tema serio, sin caer en la broma fácil, pero parodiando al nivel justo el patetismo de la ideología nazi. Son míticos sus Hinkel, Napoloni o el intercambio de saludos nazis, y el otro personaje que interpreta es la antítesis perfecta, demostrando por qué ese papel de "ciudadano de segunda", no aceptado por la sociedad, es el que mejor le queda.
Chaplin se arrepintió de haber hecho esta película al conocer el Holocausto, eran otros tiempos y seguramente no pensó que la gente se fuera a quedar con su impresionante crítica en forma de sátira.
Imprescindible.
Ghibliano 
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