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Master en Identidad Catalana
Para empezar, diré que soy un amante del cine de Allen.
Dicho esto, creo que ésta es la película que más vergüenza ajena me ha provocado en la vida, y también la que más me ha irritado jamás, que yo recuerde. ¿Por qué? Pues sólo su voz en off es más insultante que el peor Eddie Murphy. Un recurso absolutamente anticinematográfico que, además, solo sirve para añadir sandeces a una anécdota ya de por sí muy poco interesante.
No tiene sentido recordar sus peores errores: todo el metraje sobra. La falsa recreación de una bohemia papanatas resulta agotadora y, en general, la historia es tonta, los actores están en horas bajas, cada minuto es más aburrido que el anterior y, sobre todo, la falsísima introducción de Barcelona y Oviedo como "personajes" acaba con la fe de cualquier aficionado al cine.
¿De qué va la peli? De un ex director de cine que, en su decrepitud, se vende al gobierno de una región europea para filmarle un anuncio turístico larguísimo basado en apuntes inconexos que sobraban de otras películas, con personajes que viven una historia estúpida mientras beben vino y dicen idioteces.
Vivacalaña 
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