Ante todo, decir que es ésta una de esas películas de las que obligan a dejar el cerebro en casa antes de verlas, para no estar sacándole fallos de guión a cada minuto. Hay que abrir la mente y pensar que estamos contemplando una historia en la que hay gente que se teletransporta. Partiendo de esa base, mejor no seguirle buscando tres pies al gato e intentar relajarse... Siempre y cuando el movimiento de la cámara y el color del pelo del personaje de Samuel L. Jackson nos lo permitan.
Le doy un aprobado raspado porque me entretuvo, sin más, y porque las localizaciones son realmente buenas. Pero quizás sea inmerecido, dado que salí de la sala dando tumbos como si hubiera estado en un parque de atracciones en lugar de sentado cómodamente en el cine. A ver cuándo se pasa de moda esta manía ABSURDA de rodar las escenas de acción con el zoom al máximo y la cámara moviéndose como si al director le estuviera dando un ataque epiléptico. Vamos, que NI SE OS PASE POR LA CABEZA pagar la entrada si sólo quedan libres butacas en las primeras filas. Afortunadamente no fue mi caso, y aún así hubo momentos en los que me resultó difícilmente soportable el esfuerzo necesario para seguir la acción.
spoiler:
"¿La inquisición? ¡Eran ellos!" Pfff...