Me siento afortunado de haber sido uno de los que vio esta obra maestra en el cine. Lo digo solo porque en visionados posteriores, tanto en dvd como en televisión, no llegué a sentir la misma sensación. Esto es así por la sencilla razón de que el comienzo de Salvar al soldado Ryan es para disfrutar en pantalla grande.
Cuando las próximas generaciones hablen de comienzos de cine y de realismo, hablarán de esta película y del desembarco de Normandía.
No en vano, Spielberg recibió el premio espíritu de Normandía de la legión americana, el galardón al mérito por parte de los oficiales de Estados Unidos del Metropolitan Whasington, así como el mayor trofeo concedido a un civil por parte del departamento del ejercito. Casi nada. Y por si todo esto (unido también a los oscars, globos de oro y otro premios) fuera poco, unele el mayor premio que puede recibir un director al embarcarse en un proyecto de tal magnitud. Y eso no es otra cosa que el reconocimiento de los veteranos de la segunda guerra mundial y protagonistas reales de esos aproximadamente veinte minutos, que a nosotros como espectadores nos impactan de manera brutal.
Solo por esto ya merece un diez en todos los apartados. Pero es que encima tiene unas cuantas escenas de acción increíbles, unidas a una historia de guerra y valor de las que quedan marcadas en el que la ve con sangre y completan la experiencia hasta el limite.
Los que vivimos la década de los ochenta y principios de los noventa, conocemos al Tom Hanks de la comedia, ahora interpretando al capitan John H. Miller, conocemos al actor.
Aquí le acompaña el Sargento Horvath, un Tom Sizemore en el personaje de su vida. Cogiendo un poco de tierra de todos los frentes en los que ha luchado. Un personaje humano que completa al de Hanks. Sus conversaciones tienen una carga y una fuerza brutales.
Los jóvenes soldados son una generación de actores que ofrecen aquí su mejor cara. Desde mi apreciado Giovanni Ribisi (Wade el medico), pasando por Adam Goldberg (el judío mellish), Barry Pepper, (Jackson y su oración) Edward Burns (Reiben y su buena estrella), Jeremy Davies (un papel difícil el de Upham), hasta Vin Diesel (Caparzo y su carta). Y claro esta Matt Damon (el soldado Ryan). Todos están perfectos, suena a tópico pero así es.
Pero hay algo que me maravilla de esta película. Spielberg consigue meternos en la piel de esos soldados, hacer que lo vivamos en primera persona.
spoiler:
Cuando veo a Jackson moverse de esa forma entre el fuego de ametralladoras o aniquilar al enemigo despiadadamente, mientras reza eso de bendito el Señor mi roca, que adiestra mis manos para la guerra y mis dedos para la batalla, mi amor y mi baluarte, mi ciudadela y mi libertador, mi escudo, en él me cobijo. Cuando Caparzo pide que manden la carta por el, mientras un francotirador alemán les apunta desde lo alto. Cuando Wade habla sobre como intentaba mantenerse despierto por las noches cuando llegaba su madre. Cuando Reiben se subleva cuestionando la misión y la respuesta del capitán. O cuando uno no puede mas que quedarse paralizado junto a Upham en esas escaleras o maldecirle por no reaccionar. Es entonces cuando descubro que no solo estoy viviéndolo, sino que soy uno mas que lo único que quiere es que, aunque mueran, hagan lo correcto y cumplan la misión. Fubar.
En las películas de Spielberg suele haber algún tipo de mensaje, ya sea sobre el holocausto, sobre los judíos o parecido. A veces es solo una frase y otras toda una película, como en Munich o La lista de Schindler.
En esta he encontrado una escena que me ha hecho darle unas cuantas vueltas buscando el significado.
En ella Mellish esta peleando con un soldado alemán, que finalmente le clava un cuchillo en el pecho, mientras Upham se queda paralizado por el miedo esperando que todo acabe. Para instantes después reaccionar (tarde), matando al otro amiguito alemán que dejaron escapar por el camino.
He llegado a la conclusión de que podría simbolizar a Alemania apuñalando en el corazón a los judíos. ¿Que representa Upham?. Podríamos decir que a nosotros, el resto del mundo. Nos manda un mensaje. Dejamos que ocurriera el holocausto, nos quedamos paralizados por el miedo y finalmente reaccionamos, pero tarde.
El final, emocionante y espectacular.