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Todo habrá acabado para Navidad
Cuando en 1914 los ejércitos del kaiser Guillermo II se lanzaron, a lo que a su juicio era en favor de su defensa, a la invasión de Francia a través de Bélgica siguiendo el viejo plan Schlieffen confeccionado años antes a tal efecto, se pensó que la guerra habría acabado antes de la Navidad de ese mismo año, cuando hordas de voluntarios de uno y otro bando corrían a alistarse a uno u otro bando, y así pareció que iba a ser tras el espectacular avance alemán que llevó a sus tropas hasta escasos treinta kilómetros de la capital francesa.
Un milagro más inesperado aún fue el de la resistencia en el Marne. Soldados franceses llevados de todas formas hacia el frente, algunos incluso en taxis de la capital, evitaron el derrumbe de las líneas, estabilizándolas y convirtiendo la contienda en una larga, cruenta e inútil guerra de posiciones por la que morían hombres a miles por escasos palmos de terreno.
Las trincheras se extendieron por los campos de Francia, desde el Atlántico a la frontera suiza, semejantes a cicatrices abiertas en la tierra herida, unos enfrente de otros, siempre a la vista, separados por la tierra de nadie. Luego del Marne vendría Tannenberg en el frente oriental, el Somme, Ypress, Gallipoli y los Dardanelos, la revolución bolchevique y la retirada de Rusia de la guerra, la última ofensiva alemana, y con el fracaso de ésta y la llegada de los americanos, el fin de la Grande y la aparición de las semillas de rencor que veinte años después germinarían en forma de otra guerra más grande aún.
La historia de "Senderos de gloria" en 1916 es simplemente abrumadora. No hay forma más perra de morir inútilmente más que por el capricho de generales petimetres que juegan a la guerra desde su despacho. No hay más sinrazón que la de ser un instrumento en manos de carniceros sanguinarios para ser sacrificado por mayor gloria y ambición de estos, y no de Francia, que es de lo que va la historia.
El coronel Dax, y éste si que es un tío grande, representa el humanismo tan presente en otras obras de Kubrick (como por ejemplo en Espartaco, interpretado también por Kirk Douglas), ese que antepone el valor del individuo a su coyuntura y pertenencia a un grupo, ya sea la sociedad, la esclavitud o en este caso el ejército. Es la integridad personificada y el eje de la denuncia expuesta, el que conoce la realidad y la comparte con sus hombres pero se ve incapaz de vencer a un sistema corrupto que critica sin resultado hasta estallar en esa gran escena en la que rechaza un ascenso, lo que el pobre desgraciado de su superior creía que en realidad buscaba.
Una obra maestra como retrato de la deshumanización que la guerra ejerce sobre el individuo y que demuestra, en su desoladora conclusión, que no siempre que los hombres buenos hacen algo eso sirva para que el mal deje de triunfar.
"Sus hombres han muerto muy bien"
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Independientemente del marco histórico en que se encuadra y guerras aparte, no hay crítica más feroz que la que muestra como tres cabezas de turco han de convertirse en "morts per la France" por el berrinche de un cretino que arbitrariamente da órdenes imposibles para ascender anteponiendo su ambición a la vida de sus propios hombres, y como un hombre bueno, pese a lo sonrojante y evidente de los hechos, no puede hacer nada para evitarlo y ni siquiera demostrarlo como es debido cuando nadie quiere hacerse cargo ni quiere ver.
LordLeal 
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