Un clásico de terror y ciencia-ficción de serie B que aunque no tuvo mucha aceptación en su día hoy podemos decir que goza de cierta popularidad sobre todo a raíz del inferior remake que el mediocre John Carpenter hizo en 1995. La película está basada en una novela de John Wyndham publicada en 1957 titulada ”The Midwich Cuckoos”, que en cierta forma continúa el tema de su gran éxito ”El día de los trífidos” (1951) -también llevada al cine en 1962 con el título en español de ”La semilla del espacio”- sobre la invasión de Gran Bretaña por alienígenas, en realidad extranjeros, que tan de moda se había puesto en las islas desde los intentos de conquista por parte alemana en la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto una cierta xenofobia, está implícita en esta estupenda ”El pueblo de los malditos”. En general fue un proyecto de gente joven y aficionados a la ciencia-ficción los que llevaron el proyecto adelante. Desde el director, un alemán asentado en Londres, Wolf Rilla que hizo su mejor trabajo, aunque demuestra que nunca fue un buen director de cine. Los compositores, los fotógrafos, los guionistas e incluso los productores son sus primeros pasos serios en el cine y también para la guapa Barbara Shelley, es la típica película de serie B donde casi todos empiezan o casi en el mundo del cine y participa la típica estrella madura venida a menos como es el caso de George Sanders.
La película tiene varias lagunas de guión que no explica ni parece importar hacerlo, lo que hace que sea una película de exigencia pasiva al espectador ya que racionalizar más de la mitad de las premisas de la película lleva a un total absurdo. En mi opinión la película tiene más de terror que de ciencia-ficción, y es en la relación entre las parejas, y las dudas y reproches entre ellas donde encontramos algunos de los mejores momentos del film, además de unos primeros veinte minutos magníficos, con un arranque de manual.
Buena película, que sin ser la séptima maravilla resulta más interesante que todas las de los megapresupuestos de terror gore y susto fácil de nuestros días.
spoiler:
Que el señor Sanders pase de ser el defensor incondicional de los pequeños a inmolarse con dinamita a lo fedayín en el colegio es un ejemplo personajes con personalidad saltimbanqui.