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Crítica de fantomas a El mundo está loco, loco, loco
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El mundo está loco, loco, loco
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Nota media: 6,9  |
Año/País: 1963 /  |
| Director: Stanley Kramer |
| Reparto: Spencer Tracy, Mickey Rooney, Milton Berle, Sid Caesar, Buddy Hackett, Ethel Merman, Dick Shawn, Phil Silvers, Terry-Thomas, Jonathan Winters, Edie Adams, Dorothy Provine, Buster Keaton, Joe E. Brown, William Demarest, Andy Devine, Peter Falk, Edward Ever |
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| 5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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fantomas
Fuerte Chungo (España)
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Su valoración:  |
8 de Diciembre de 2009 |
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Los herederos del tesoro de El Narizotas.
Indispensable para cualquier coleccionista.
El mundo está loco, loco, loco es una sucesión de escenas cómicas, clásicas, con un resultado de la mayor efectividad.
Es una película creada para la risa hecha con arte y con el estilo de los creadores de antes, los de la vieja escuela.
Se basa en la idea de los autos locos y sus vertiginosas carreras, con personajes dispares en situaciones límite unidos por un mismo objetivo. El dinero de El Narizotas, vieja gloria del gangsterismo.
Al estilo de las grandes superproducciones, contamos con al menos una docena de protagonistas, todos perfectamente definidos.
Continuamente surgirán otros personajes circunstanciales, secundarios, que darán fuerza y al mismo tiempo crearán esa burbuja de aislamiento al grupo demencial que va a la caza de un tesoro.
Estos personajes secundarios aparecerán en coche, son corderos esteparios en esas interminables carreteras del desierto, otros estarán en la torre de control de un aeropuerto –y alguno se quedará colgado-.
Entre los protagonista destaco a Mickey Rooney con una actuación para quitarse el sombrero. Una actuación de medalla de oro. De medalla del Congreso. Con el micrófono en la mano pidiendo ayuda desde la cabina de la avioneta con su compañero cagado de miedo y el piloto borracho desmayado en un rincón.
-Tampoco hace falta que te preocupes demasiado, vamos a morir de todas formas.
Sus loopings y sus pasadas son un espectáculo al estilo Hawks.
El dentista y su mujer en otra avioneta fabricada en 1916 tienen tela también. Son escenas de una belleza absurda dentro de tanta locura.
La pareja formada por el americano y el inglés forma un capítulo para tesis universitaria. Su pelea es memorable, me atrevo a decir que hasta la fecha no ha sido igualada.
Los efectos de los coches a toda velocidad, al final con la policía detrás, recuerdan a los mejores trabajos de Steve McQueen al volante.
Incluso esa pareja del cuñado, con su pareja bailando en una atmósfera psicodélica, rememora al indispensable Blake Edwards. Sobre todo con ese final en la grúa tan espectacular.
Spencer Tracy, ese actor entrañable, se hace más entrañable aquí.
La película es larga, cualquiera puede temer que en algún momento se haga tediosa, se abandone en explicaciones o en escenas largas. Pero no. No falla en ningún momento. Ni un segundo de descanso.
Indispensable para cualquier coleccionista.
fantomas 
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