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Nunca pierde gas
Sencillamente genial. Parecía fácil que la historia se le escapara de las manos a Vicente Aranda.
Todo lo contrario. Hace un maravilloso retrato de la época. Del triángulo amoroso, de la obsesión, de la pasión.
El pueblerino protagonista (Jorge Sanz) levanta pasiones en dos mujeres que utilizan desesperadamente todas sus armas para no perderlo.
Ambas parecen dispuestas a complacerlo, a mantenerlo, incluso a compartirlo.
Una utiliza el sexo como reclamo, la otra la servidumbre.
Maravillosa la música, en todo momento es como un preludio de la tragedia.
Victoria Abril está especialmente soberbia en esta ocasión ,en su papel de mujer de mala vida y peores compañías....
de superviviente que vive al límite, se las sabe todas, utiliza a los hombres y a cualquiera que se ponga por delante. enamorada/obsesionada de un Jorge Sanz, se convierte en su pigmalión sexual.
El contrapunto es una ingenua, meliflua,servil, pueblerina, pacata y boba Maribel Verdú. Enamorada/obsesionada con un novio guapete, vago y vividor, al que pretende convertir en un marido de provecho.
Me gusta mucho como se retrata en pequeños detalles. El paternalismo, que acepta encantada ,de los dueños de la casa donde sirve. El respeto/temor a la madre. La ingenuidad con que cree poder retener a un hombre ofreciendo una buena cena, el único terrerno donde se siente segura.
Parece que el protagonista no tiene claro por quién decantarse, pero al final lo hace. El sexo, es mas fuerte que la seguridad que le ofrece su novia. Se ve muy claro cuando en una visita al pueblo de ella, están en la cama y Maribel , desesperada por complacerle, le pregunta venciendo todos sus prejuicios, y sabedora de que ese no es su terreno,si quiere que le toque ahí.
Él dice que no, que lo deje, y ella comprende que ha perdido la batalla.
La actuación de Jorge Sanz es buena, pero queda opacada por esos dos mosntruos que le acompañan.
Lo peor de la película es el final. Un poco confuso y muy apresurado.
Perderse este peliculón es delito.
MARINIZIA
helena 
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