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De cálido a frío
Así es como se torna el film de Matji, que pasa de poseer momentos dolorosos y duros, a resultar un retrato distante y lejano para el espectador, donde su belleza, que reside en esas íntimas y bellas secuencias donde los encuentros entre ambos protagonistas resultan profundos y sinceros, sin necesidad de que tan siquiera entrecrucen sus miradas.
El bagaje de la cinta durante sus 50 primeros minutos resulta ciertamente prometedor, sobretodo por la solidez y firmeza con que el realizador transforma en imágenes cada uno de los sucesos que se acontecen en un guión logrado hasta ese momento y narrado con calma, pero con la suficiente fuerza como para atraer y hacer que uno quede atrapado por el relato.
Sin embargo, tras ese inicio, todo resulta mucho más frío, ya sea por los acontecimientos retratados o por la entereza que puede llegar a perder el film debido a tanto salto temporal que no beneficia, para nada, la historia que se pretende retratar.
El trabajo actoral es bueno, destacando a una Emma Suárez que logra una interpretación fidedigna y completa y hace que nos creamos las intenciones y acciones de su personaje. Quizá menos atinada resulta la labor de Alberto San Juan, que se atenúa a medida que avanza el film, siendo sus primeros momentos en pantalla realmente buenos, y mermando durante el transcurso del metraje. Cabe destacar también a José Ángel Egido, con una interesante actuación.
En definitiva, una propuesta realizada con esmero y empeño, pero sin un guión tan atinado como debería poseer. Suficiente.
Grandine 
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