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Risas y espectáculo visual
Una película infantil (aunque valga perfectamente para todos los públicos) debe ser divertida, y esta lo es. Pero además debe enganchar y, como siempre, original, que sea algo que no ves habitualmente, tanto la historia como visualmente. Y nuevamente esta lo es.
La historia es genial, muy simpática y amena en la que al final del film en tu corazón estás deseando lo mejor para estas gallinas tan locuelas. Pero es que, además, visualmente es un regalo para los ojos. Que con las manos y plastilina, mucho ingenio y, sobre todo, paciencia, se puedan conseguir estos efectos es algo qeu nunca dejará de sorprenderme. Me encanta.
Yago 
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