"Constantine" es una de esas películas de hoy en día que se dejan ver. Puedes pensar hasta cierto punto que incluso ofrece un argumento interesante, pero su puntuación baja al 5 por culpa del típico error de casi todas las producciones americanas actuales: El guión, que contiene muchas lagunas, dejando aspectos poco definidos que llevan a la confusión o desorientación de lo que estás viendo y que incluso llega a desesperar al espectador por querer abarcar mucho y aclarar poco.
Por lo demás, Reeves y Weisz están normalitos (todavía no entiendo que ve la gente en esta actriz, a la que sigo viendo encasillada en su ñoño papel de "La momia", pese a haber sido galardonada con un Oscar y todo). La película comienza incluso prometedora, pero luego sólo tiene cuatro escenas que animan levemente la trama por su impacto visual, gracias, eso sí, a unos buenísimos efectos especiales.
spoiler:
Al final te das cuenta de que has vuelto a ver prácticamente una versión demoniaca de "Matrix", ya que Keanu Reeves entra en otra dimensión también en esta película para combatir, no con máquinas, sino con monstruos del infierno.
La escena que más me gustó fue la de la bañera.