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Fuimos testigos del primer caso de Sherlock Holmes.
Un detallazo con la chavaleria de entonces, es lo que tuvieron los tres máximos responsables de que conociéramos a este joven Sherlock Holmes: Chris Columbus, Barry Levinson y (como no) Steven Spielberg.
Estos tres personajes rebajaron a Sherlock Holmes a nuestra altura, ni que decir tiene que a mis 28 años todavía les estoy agradecido, porque a día de hoy, disfruto más con esta historia de lo que lo hice en su momento, principalmente por cuestiones de edad, aunque ya de muy jovencito disfrutaba de películas como "El nombre de la rosa", os podéis imaginar lo que significa para mí ahora la adaptación de Annaud...
Pues bien, "El secreto de la pirámide" es una gozada desde sus primeros minutos, haciéndote participe de lo que cuenta, tratando al espectador como compañero de viaje de la singular pareja, aunque es justo recordar que en las obras de Conan Doyle también ocurría, puesto que el Dr. Watson no es sino, el reflejo del lector, con el que muchos nos identificamos a la hora de ponernos a leer cualquiera de los legendarios casos detectivescos y en el que el rol de Holmes le correspondería, sin lugar a dudas, a Conan Doyle.
Como bien dice el film, la historia no se basa en ninguna historia del creador de Sherlock Holmes, es tan solo un hipotético encuentro de la legendaria pareja, de haberse conocido en la esplendorosa juventud. Así, si puede decirse que crecimos con sus aventuras, aunque fuese de forma totalmente imaginaria de lo que creó en un principio Sir Arthur Conan Doyle.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Por cierto se me olvidaba, no le perdonaré jamás a la cadena ex-amiga, Telecinco, el habernos privado durante años, de la verdadera identidad del Sr. Rathe, cortando sin contemplaciones mucho antes de finalizar los créditos finales; ¡vaya sorpresa me llevé cuando lo descubrí!
Jem 
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