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Intriga. Thriller
Kate Miller (Angie Dickinson), una mujer con problemas, acude a la consulta del psiquiatra Robert Elliott (Michael Caine) para recibir consejo profesional. Después tiene un fortuito y emocionante encuentro en un taxi con un desconocido, con quien ya había coincidido en otro lugar. (FILMAFFINITY)
23 de marzo de 2008
23 de marzo de 2008
17 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estamos en 1980, una década que en el cine americano se irá con poca ropa y sexualidad irresistible (American gigoló, cuando Richard Gere se exhibió de cuerpo entero, de frente, colita al aire; Fuego en el cuerpo: Turner-Hurt...).
Aquí Angie Dickinson, no más empezar, nos sorprende, a sus 50 años, con un desnudo integral y unas ganas locas de follar sin límites. Más allá, Nancy Allen, 30 años, esposa del director hasta 1983, no hace ningún desnudo integral pero anda con muy poca ropa reiteradamente, reservándose lo más sexy para el final. Ambos personajes, por demás apetecibles, viven una sexualidad opuesta: la primera es una burguesa insatisfecha que no duda en salir a buscar lo que no encuentra en casa, la segunda es una prostituta de buen standing encantada de serlo. Luego hay asesinatos reales y soñados, psiquiatras buenos y terribles, polis hoscos y eficaces.
De un lado, mujeres que hacen del buen follar arte y necesidad y del otro, hombres blandengues o sexualmente incompetentes. Es un argumento muy interesante, poco dado en el cine de suspense, contado de un modo que recuerda a Dario Argento, es decir, pasado por el toque sangriento de cierto tipo de terror y sin carga psicológica ni antecedentes que justifiquen sus prácticas sexuales.
Aquí Angie Dickinson, no más empezar, nos sorprende, a sus 50 años, con un desnudo integral y unas ganas locas de follar sin límites. Más allá, Nancy Allen, 30 años, esposa del director hasta 1983, no hace ningún desnudo integral pero anda con muy poca ropa reiteradamente, reservándose lo más sexy para el final. Ambos personajes, por demás apetecibles, viven una sexualidad opuesta: la primera es una burguesa insatisfecha que no duda en salir a buscar lo que no encuentra en casa, la segunda es una prostituta de buen standing encantada de serlo. Luego hay asesinatos reales y soñados, psiquiatras buenos y terribles, polis hoscos y eficaces.
De un lado, mujeres que hacen del buen follar arte y necesidad y del otro, hombres blandengues o sexualmente incompetentes. Es un argumento muy interesante, poco dado en el cine de suspense, contado de un modo que recuerda a Dario Argento, es decir, pasado por el toque sangriento de cierto tipo de terror y sin carga psicológica ni antecedentes que justifiquen sus prácticas sexuales.

Nancy Allen
Además hay varios guiños para el espectador asiduo al cine. Por ejemplo, un par de homenajes a Hitchcock e incluso al propio De Palma, ya que empieza como Carrie, con la primera actriz desnuda bajo la ducha.
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