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Amor ciego
El binomio Vicente Aranda-sexo en pocas ocasiones ha estado tan bien traído como en ésta. Las escenas eróticas resultan esenciales para entender la motivación de los personajes, y la pulsión sexual es el elemento motivador de toda la trama argumental. Incluso un actor tan limitado como Jorge Sanz solventa su papel. Aunque son los papeles femeninos, el de la viuda sin escrúpulos que compone Victoria Abril, y el de la pobre infeliz interpretado por la Verdú (en el que, probablemente sea el mejor papel de su carrera), los que soportan el peso dramático de la película. La recreación de ambientes sórdidos y del clima mísero y pesimista de la España de los cincuenta está bastante lograda, resulta muy creíble; y una inspirada banda sonora, por momentos obsesiva, contribuye a crear la atmósfera adecuada. La mejor película de Aranda, lo cual no es decir mucho. Eso sí, como en tantas otras películas españolas, el sonido es pésimo, en algunos momentos apenas se entiende lo que dicen los personajes. Buena.
Shinboneniná 
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