En los albores del mundo, los humanos eran felices, poderosos… y quisieron subir al Cielo para atacar a los dioses que, asustados, los partieron en dos, para que no fueran tan orgullosos. Entonces aparecieron los seres humanos actuales, capaces de todo, pero en el fondo incompletos. Una fuerza interior los empuja a buscar su otra mitad para volver a sentir la plenitud anterior al “tijeretazo divino”. Quien halle su mitad sabrá que la habrá encontrado porque ya no querrá separarse de ella.
Este maravilloso filme nos habla del Amor, de cuando encontramos a esa otra mitad y todas las sensaciones que nos provoca: alegría, exaltación, ibertad, sorpresa, euforia, felicidad… pero principalmente, Soñar. Tal vez bajo la luz de lo cotidiano hemos perdido los sueños de vista, pero Soñar es una de las acciones más trascendentes que todo ser humano puede realizar. No importa si se trata de una leve fantasía o si construimos un Univeso onírico sin final.
Y Stéphane tiene su propio Universo de Sueños. Dueño de una mente cuya imaginación fluye de manera abundante, lleva su capacidad creadora a sus últimas consecuencias. Stéphanie es una artesana a quien tambien le gusta Soñar. Rapidamente forjan entre ambos un mundo armónico.
Vemos que en el Mundo de los Sueños no hay imposibles y podemos darle vida a todo aquello que la realidad no nos ofrece. En ocasiones se utiliza como un refugio o como una especie de templo en el cual meditar. Es un Universo que todos llevamos dentro. Algunos tienen el don de acceder fácilmente a él, para otros es díficil.
Muchos son los cineastas capaces de captar la Belleza y la grandeza de lo real, pero pocos han sabido explorar y exteriorizar lo que pasa dentro de nosotros, la Belleza que late en lo más hondo de nuestra alma. Uno de ellos es Michel Gondry. Sin duda es un gran director y al haber elaborado esta hermosa historia no ha heho más que demostrarnos que es un artista completo. Esta película es un prodigio de imaginación y creatividad, profunda, meláncolica, y entrañable. En ella somos testigos de los horizontes remotos a los que es capaz de llevarnos nuestra imaginación, de los anhelos imposibles y de la carga emotiva de los sueños. Pero también nos habla de la honestidad y la sinceridad, virtudes muy bellas pero que muchas veces sólo nos ofrecen las palabras que no queremos escuchar y que significan un adiós a los sueños y un doloroso reencuentro con la realidad. Sin embargo, enfrentar este tipo de situaciones de la mejor manera posible es bueno, ya que siempre nos ayudan a crecer y a madurar, y forman parte del interminable proceso de aprendizaje de la Vida.
Sin sueños no hay nada, toda gran creación comienza siendo un sueño. La Felicidad comienza con atreverse a Soñar. Los sueños máximos son intensos y abrumadores porque implican dificultades por superar. Cuanto más irrealizable, mayor será el deseo. Enamorarse platónicamente significa anhelar justo aquello que te niegan. Obra Maestra.
spoiler:
La diosa Hera habá castigado a Eco y le impedía hablar. La ninfa sólo podía repetir la última palabra que pronunciara su interlocutor. Eco se enamoró perdidamente de Narciso. Este joven era muy hermoso pero despreciaba el Amor de todos. La pobre ninfa no fue la excepción y Narciso despreció su corazón cuando la vio en el bosque y ella no fue capaz de responderle más que sus propias palabras. Entonces, ella desolada, se encerró en un lugar solitario y allí dejó de comer y de cuidarse. Así se fue consumiendo poco a poco, y el dolor la fue absorbiendo hasta que desapareció y se desintegró en el aire, quedando sólo su voz que repetía las últimas palabras de cualquiera. Un día Narciso contempló su propia imagen. Cuando el joven lo hizo, se enamoró de su propia belleza y ya no le importó nada más que su imagen. Se quedó contemplándose en el estanque y se dejó morir, totalmente indiferente al resto del mundo, transformándose en la flor a la que da nombre.
Así son los amores no correspondidos o imposibles, una auténtica tragedia. Sin duda, el Amor es el sentimiento más complejo. Es el que nos hace inmensamente felices, pero el que se convierte en un manantial de sufrimientos cuando lo sabemos irrealizable. Fácilmente se puede sucumbir al tormento de saber que nuestros días no transcurrirán al lado de esa persona que hace que nuestro corazón golpee fuertemente, que no probaremos el sabor de sus labios ni sentiremos el calor de sus abrazos. Este fue el caso de Stéphane.
Stéphanie no le correspondió y él tuvo que partir y refugiarse en su mundo onírico, el cual, por muy bello que sea, sólo existe en su mente, sólo es una ilusión...
Resultan desgarradores esos últimos momentos cuando él llega a la casa de su amada para despedirse y ella lo rechaza, él sube a la cama y se pone a Soñar, aunque en el fondo escucha perfectamente sus palabras; las cuales exprimen lentamente en su corazón todo su sueño de Amor.
La mayoría de las grandes historias de Amor son así, tragedias. Pero todo es relativo y cada una nos muestra la parte luminosa de las cosas y que lo importante es haber luchado por lo que sentimos. Eco murió de Amor pero hoy en día su voz continúa repetiendo nuestras últimas palabras y Stéphane se quedó en su maravilloso muno de sueños, pero buena parte de estos se pueden hacer realidad. Sus respectivos amores imposibles tampoco se fueron del todo. Narciso se convirtió en una bella flor que engalana la superficie de este mundo, y Stéphanie también se convirtió en una flor, en un recuerdo luminoso que jugará un papel importante en sus estrambóticas ensoñaciones (¿o partieron juntos hacia la Eternidad en una barco con árboles cruzando un mar de celofán?).
Tal vez ella fue su primer Amor Verdadero, alguien que se asemejaba a él y que hablaba su mismo idioma, o simplemente, como él la llamó, alguien diferente. Por eso no la dejaba ir. Siempre hay que Soñar, porque los sueños si se hacen realidad. Se los aseguro : )