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Donosti, mierda y rock n´roll
27 horas es el tiempo en el que se desarrolla la película, espacio suficiente para el retrato de una pareja de yonkis de Donosti, una jovencita Maribel Verdú y un joven desconocido.
Un tiempo perdido, sin brújula ni esperanza para una generación olvidada por la memoria colectiva y que fue la gran víctima de la ignorancia de los unos y de la complicidad de los otros. Las víctimas que si fueron recordadas por una generación de cineastas comprometidos y vinculados a este drama: Saura, de la Iglesia y Armendáriz.
Esta es la propuesta de Armendáriz, uno de los cineastas actuales más interesantes del solar que es el cine estatal, y del productor y guionista Elias Querejeta. Bajo una idea localizada y definida, la obra se desliza con sencillez y elegancia en las húmedas calles de Donosti para a través de un día cualquiera y de unos yonkis cualquiera, radiografiar el veneno que corre por sus alcantarillas. Se limitan a mostrar el horror, el vacío, la necesidad del marrón. No entran, acertadamente, en diseccionar sus necesidades, en buscar un porqué (que ni los mismos personajes saben), simplemente de un modo naturalista les acompañan .
Es una denuncia un poco light, en una propuesta deliberadamente respetuosa. Aunque polémica al no mostrar y por tanto mitificar, el porqué de la película.
eldiabloenelojo 
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