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Argentina Argentina · Buenos Aires
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Voto de Juan Rúas:
7
Voto de Juan Rúas:
7
Drama. Terror. Ciencia ficción Un virus terriblemente mortal se ha extendido por toda la Tierra aniquilando a la mayor parte de la población. Cuatro jóvenes, que todavía no han sido infectados, se dirigen a una apartada playa del Golfo de México con la intención de refugiarse hasta que pase la epidemia. Su principal temor es encontrarse en su camino con otros humanos que les puedan contagiar. Así, cuando su coche se estropea en una carretera aislada, empezará una ... [+]
18 de agosto de 2010
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Para todos aquellos que estamos familiarizados con este tipo de pelis, Infectados representa un agradable e inesperado cambio. No porque la película sea magistral, ni ambiciosa, sino simplemente por una anormalidad en su argumento, un toque original que, en realidad, se estaba haciendo esperar en este género.

No sé ustedes, pero estoy harto de ver como las pelis apocalípticas derrapan siempre por los mismos caminos: peste que se hace presente o en forma de enfermedad o en forma de muertos vivos disimulados (a veces ni eso), escapatoria eterna y final precipitado. Infectados toma de entrada otro camino: cuatro chavales en una ruta viajando, en espera de su propio fin, dejándolo todo atràs, incluso a sus seres queridos. Esta peli, correcta y sin ser ninguna maravilla, focaliza su tema central allí donde cualquier otra ni se atreve a mirar, el como aceptamos o procesamos esas pérdidas inminentes por la situación dada.

La obra es un enorme duelo de lugares y, principalmente, de afectos, algunos muy cercanos. Eso implica cierto riesgo: actores capaces de dar algo más que una pose o una mirada escéptica, capacidad para variar un poco en los registros, en fin, exponerse más. Por esta mera causa, que parece ser obvia de acuerdo al contexto y sin embargo nunca se da, Infectados es, en varios aspectos, superior a las pelis promedio sobre mundos post apocalípticos.
Entre observar con morbo fácil como una persona destroza a un familiar por haberse enfermado o presenciar, con cierta dolorosa complicidad, ese distanciamiento inevitable, pues... sin ser magno ni virtuoso, yo me quedo con lo segundo.
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