|
Tiempo, memoria, azar e identidad
Majadahonda. La vi cruzar por el pasillo que da entrada a los andenes. Algo mayor y notablemente más delgada. Dudé. No parecía estar muy lejos. Me acerqué despacio.
- ¿Tania?
- Sí.
- ¿No me recuerdas?
Sus ojos huyen por encima de mi hombro. No tiene idea de quién soy.
El colegio. La jubilación de nuestro eterno director. Un encuentro casual en la estación de Nuevos Ministerios.
- Sí.
Todos los datos brillan con exactitud. El nombre, aquella coincidencia de hace años, la historia colegial.
Una fisura en el mosaico de la escena destruye la supuesta realidad. Lo sé, no es ella.
- Tania, ¿estás segura de que sigues siendo tú?
- Sí.
Pero no es ella. Muy a pesar de su seguridad, he comprendido que no es ella. Se sube al tren, me dice adiós y vuelve al otro lado.
===
Si pudiéramos grabar la propia vida y restaurar las páginas truncadas, no haría falta el cine.
Entre tanto, buscamos la porción de celuloide que nos guarda en su memoria.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Padre, ¿aún estás ahí?
Servadac 
|