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La risa era posible en la España del 62
El papá de Verónica manafacturó una obra maestra en los grises años de la cinematografía hispanocañí; es una peli divertidísima, con un elenco espléndido: López Vázquez, Cassen, Landa, Gracita, Manolo Alexandre, Agustín González, Rafaela Aparicio, Lola Gaos, etc. Unos actores magníficos que , aunque más pronto o más tarde se encasillaran en sus respectivos roles, formaron aquí un conjunto perfecto para contarnos la historia del atraco a un banco en el que trabajaban, motivados, en vez de por el dinero fácil, más bien por un deseo de venganza, justicia social o pequeña revolución ante el despido del jefe de la sucursal.
Pero lo mejor de la película es el ritmo con el que nos van mostrando lo chapucero de su intento de atraco, la parodia que enfrenta los atracos perfectos que nos llegaban de Ultramar con el cutrerío castizo de la banda de Galindo. Además es una peli que no envejece con los años, sino que , como los buenos vinos, va añadiendo un gustillo añejo que hace aún más deliciosa su degustación. Habría que hacer mención, para valorar su calidad, al espantoso remake perpertrado por Raúl Marchand, 41 años posterior, revisión inferior en todo, en dirección, guión y actuación.
Ah, también es de agradecer el estupendo trabajo musical que nos dejó el argentino Adolfo Waitzman.
babayu 
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