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Espejismo cinematográfico
Este filme de Hana Makhmalbaf podría ser un ejemplo de ese género extraño que es el documental de ficción, dado que los mecanismos de rodaje son afines al documental pero a un tiempo se lleva a cabo una narración, que además realmente no somos capaces de desmembrar en hechos marcadamente ficticios o realistas.
Y es que realmente en esta cinta las interpretaciones o los aspectos técnicos casi son lo de menos; todo se deja sumergir en el contexto y en los paisajes. Los personajes se vuelven una extensión de un hecho que conocemos en la realidad. De hecho, aunque se percibe claramente en diversos momentos que los personajes no saben actuar, esto no se hace molesto, sino comprensible e incluso estético. Por otra parte entiendo que se le pueda criticar que parezca excesivamente ingenua, y es probable, pero realmente la narración te arrastra dando la sensación de que no podría ser de otra manera.
Realmente es una película que recomiendo ver puesto que la manera en que está rodada, su estética y todo cuanto transmite no son cosas que deban ser pasadas por alto.
Dragard
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