Algunos films están tocados por una varita mágica, en el caso de éste esa varita es Spielberg y su magistral concepción de la acción. El desembarco y la batalla final son bailes de una sincronización casi perfecta en los que la cámara está siempre donde tiene que estar para sumergirte de lleno en la imágen; prevaleciendo sobre el resto los (complicados) planos de larga duración. Un lujo.
Pero, para colmo, la película posee una fotografía brutal y unas interpretaciones que, al ritmo que impone Tom Hanks (no entiendo cómo se le escapó la dichosa estatuilla), forman un coro del todo creíble.
Spielberg, a mi parecer, toca techo con esta obra maestra, que por méritos propios merece pasar a la historia del cine, como una de los mejores films bélicos.
spoiler:
En las retinas quedarán imágenes impactantes por su realidad y su crudeza como la muerte del joven médico, o la pelea a cuchillo entre el nazi y el judío mientras el amigo de éste último, aterrorizado, es incapaz de hacer nada. Por no hablar de la agridulce espera entre las ruinas escuchando a Edith Piaf.