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Todo parecido con la realidad es pura coincidencia, ¿y qué?
W. A. Mozart es presentado como un bufón (genial, eso si) en una imagen deformada y exagerada del compositor. Salieri aparece como un personaje perverso y maquiavélico y como el causante de la muerte de Mozart. En una de las escenas finales de la película (magnífica, por otro lado) Mozart dicta a Salieri en su lecho de muerte su grandioso e inacabado “Réquiem”. El padre del genial compositor aparece como un personaje dominante que ejerce su influencia sobre Mozart, aún después de muerto. Todo ello no se corresponde en absoluto con la realidad… ¿y qué más da si nos encontramos ante una grandiosa película?
En efecto, “Amadeus” es una impresionante obra cinematográfica. La maravillosa puesta en escena, la fotografía, las grandes interpretaciones (sobre todo la de F. Murray Abraham en el papel de Salieri, que le proporcionó un Oscar) y la banda sonora hacen de “Amadeus” una de las mejores películas de la década de los ochenta (se llevó ocho Oscar) y una delicia para los sentidos.
Pero, a parte de todo esto, el guión de “Amadeus”, basado en la obra teatral homónima de Peter Shaffer, y obviando las inexactitudes históricas mencionadas, contribuye a la grandeza de esta obra. La película nos muestra la contraposición entre la mediocridad, representada por el compositor Salieri, frente a la genialidad de Mozart. La mezcla de admiración y envidia que Salieri siente por el gran compositor es todo un estudio sobre el comportamiento humano.
En resumen, una gran película a la que no califico con un diez unicamente porque me considero un amante de la Historia...veraz.
Vime 
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