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Músculos, selva, vísceras, balaceras, trampas y ... Arnold versus el alienígena camuflado.
Sin dudas que esta película impactó en su época no tanto por la elaboración de su argumento, ni por las escasas explicaciones que se dan del por qué del conflicto principal; sino que precisamente por esa atmósfera de constante desventaja que oprime y angustia, a lo que le sumamos a un Schwarzenegger en pleno esplendor físico, mucha adrenalina, un diseño de la criatura que verdaderamente mete miedo y los neurálgicos efectos especiales a cargo de Stan Winston que acompañan un relato que combina en forma idónea acción con dejos de ficción.
Claro que hubiera sido mucho más interesante de haber contado con un guión más elaborado, con un desarrollo más construido de los personajes y de las situaciones que los enfrentan en esa selva, pero quién puede negar que esta película nos transportó a un escenario sumamente desfavorable, a situaciones de extrema crudeza donde la sangre y las vísceras no escasean y encima de todo el alto poder de fuego no hace mella en el enemigo, y si quieres correr sólo hay selva y su denso follaje. Y si no te pones nervioso con ello, pues está la contundente y agresiva banda sonora de Alan Silvestre que te mantiene con los pelos de punta. Sólo algunos chistes perdidos –pero eficaces al fin- pondrán cierto marco de alivio y relajación ante tanta barbarie, truculencia y desborde de brutal de testosterona que sólo posee un objetivo: sobrevivir con la ley del más fuerte.
Betomovies 
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