|
Who wants to live forever?
Marcuse hablaba en sus teorías sobre la publicidad que hoy en día no existe una verdadera elección dentro del mercado, que no había una oposición real al capitalismo, que simplemente estamos supeditados a hacer lo que quiera la sociedad, la cual nos engaña para hacernos creer que somos diferentes, o que tenemos alguna capacidad de decisión. Algo parecido pasa con el cine del amigo Winterbottom, que se ha propuesto enfadar a todo el mundo posible en sus últimas y "comprometidas" películas, donde no deja más que un reguero de tópicos con los que traza a los diferentes personajes de manera totalmente simple y sin profundizar en ellos. Si en Camino a Guantánamo, película que no aguanté más de media hora pro su vomitiva y rancia propuesta, retrataba a unos yankis malvados y a unos moritos indefensos, con Un corazón invencible parece querer congraciarse con los yankis y les da una película edulcorada al máximo, e impropia de este adalid del cine progre y gafapasta.
Me esperaba una película hecha para el lucimiento de Angelina Jolie, y una de sus ventajas, aunque, paradójicamente, inconveniente a la vez, es no centrar toda la película en ella para que se recreara en el papel de la sufridora Marianne. Así consigue que no sea el clásico biopic que únicamente va enfilado para el oscar a mejor interpretación protagonista. Pero se echa en falta que sepamos mejor qué le ocurre, ya que Winterbottom se pasa más tiempo interesado en investigar sucesos y sacar nombres que al espectador poco le importan, para aparcar bastante la evolución del personaje de la Jolie, quedando bastante desdibujado. Al estar tan igualadas las partes de drama y thriller, lejos de complementarse, se debilitan una a otra, ya que el director nunca sabe por qué parte tirar, y al final lo único destacable son un par de secuencias que por su forma de estar rodadas recuerdan a algunos de los mejores thrillers de los últimos años, como Munich, Bourne o Collateral.
El estilo del director se hace presente constantemente con su uso habitual del montaje, dándole a la película una constante sensación de docudrama, y, aunque al comienzo se agradezca que no quiera caer en el melodrama, al final se echa de menos más implicación en el tratamiento dramático de Marianne, por la que resulta difícil sentir algún tipo de empatía, ya que todo tiene muchos datos difíciles de enlazar en poco tiempo. De forma brillante, sí consigue hacernos sentir ese agobio y ese hedor de las sesiones de interrogatorios de la policía y y la dureza de la situación, aunque al final se acabe diluyendo en un poso de buenas intenciones. Lo malo es que alguien tan presuntamente arriesgado no intente profundizar más en el desarrollo de todos los personajes y nos entregue una película totalmente fría y a la que le falta garra. Lo mejor, sin duda alguna, la estupenda interpretación de Angelina Jolie, que, aunque suene raro, aprovecha un papel desdibujado y esquemático... podría haber dado muchísimo más.
Tony Montana 
|