Esta es una de esas películas que cuando eres adolescente no las puedes ver en la tele con tus padres porque te mueres de la vergúenza. Los que hemos sido niños durante la Transición sabemos lo que es eso.
Pertenece a ese tipo de cine revulsivo que se hacía en los primeros años de la Democracia para despertar conciencias. Busca provocar al espectador bienpensante, a la vez que ofrece morbo a raudales. Con lo cual es cine de denuncia, pero a la vez es supercomercial.
Encadena una provocación tras otra, buscando "herir la sensibilidad" en todo momento y mostrando escenas que van de lo sórdido a lo trágico pasando por lo patético. Lo más curioso es que, al mismo tiempo, tiene una intención moralizante y reformadora. Vamos, yo la vi con dieciocho años y me quedó como muy claro que lo de drogarse era malo.
Os estaréis preguntando por qué me gusta esta película. Pues me encanta porque es cine de acción y aventuras de primera clase. No te aburres ni un segundo, porque te atrapa desde el principio hasta el final.
Un consejo: si tienes alrededor de dieciocho años y quieres echarte unas risas con los amigos viendo cosas fuertes, alquilaros esta pelicula y la segunda parte (El Pico II) y véroslas las dos juntas en una tarde, comiendo donuts o palomitas o algo así. Yo lo hice así y es una de esas tardes que recuerdo para siempre. Es como el equivalente a que tu padre te pague una puta, pero mucho más higiénico.
Mensaje para los padres: dejen que sus hijos mayorcitos vean esta película. Lejos de ser deformante, es educativa.
spoiler:
Lo que siempre me he preguntado es si las escenas de los chutes en vena se rodarían de verdad o con algún tipo de trucaje, porque como sean de verdad menudo empacho.